Autoanálisis

Joan Guinjoan ha creado un corpus musical rico en propuestas de alta calidad y factura y con el mérito notabilísimo de la originalidad. Su personalidad creativa es fruto de posturas siempre honestas, sinceras consigo mismo, rabiosamente independientes, autoexigentes y con un sentido de la profesionalidad muy elevado. "Soy un compositor del mare nostrum con mentalidad cartesiana", ha dicho también de sí mismo. En fin, Guinjoan es Guinjoan, y en vano buscaríamos modelos imitados por él, del mismo modo que no podremos detectar la más mínima voluntad por su parte de hacer escuela.... Pero, pretendiendo ser simplemente él, solamente Guinjoan -nada más y nada menos-, nuestro músico ha encontrado un lugar perfectamente definido en la línea de la mejor música española y europea del último tercio del siglo XX y del arranque del XXI. "

José Luis García del Busto


Joan GuinjoanCreo que una de las bases esenciales para autodefinirse consiste en tomar como punto de partida el lugar de origen. Nacido en el Baix Camp (Riudoms), me considero un compositor del Mare Nostrum con espíritu cartesiano.

Para mí la composición es un reto fascinante porque equivale a enfrentarse consigo mismo. El hecho de encontrarse ante un papel en blanco y liberado de cualquiera de las convenciones de la vida, establece el momento de la verdad, es decir, si eres capaz de aportar algo.

... ignorant el futur crec en el present i solament aspiro a que les meves obres siguin un viu testimoni del moment en el qual foren escrites...

Me considero ante todo un músico inmerso en la compleja problemática que entraña la creatividad y por lo tanto, exponer por escrito los momentos de euforia, de frustración, de ilusión, de duda, es decir, todas las contradicciones que comporta cualquier proceso creativo, no es ni mucho menos comparable con la parte auditiva, única realidad de una obra musical.

Así, lo primero que surge en mi mente cuando compongo, es un intento de establecer un diálogo conmigo mismo con la esperanza de que luego llegue a los demás y se produzca lo que toda obra de arte tiene derecho a aspirar: Me refiero al logro de una comunicación idónea entre el compositor, el intérprete y el oyente.

Nunca he pretendido buscar lo trascendente; para mí las ideas que generan una composición pueden nacer de las múltiples sutilezas que envuelven nuestra propia vida cotidiana. Por otra parte, se ha dicho con frecuencia que la simbiosis de estéticas es habitual en mi música. Yo asumo el compromiso estético que supone el uso de diferentes lenguajes en una misma partitura, así como el de materiales ajenos cuando éstos me estimulan para crear algo propio.

Esta actitud de incorporar mentalmente todo aquello que me pueda ser útil, se aparta de eclecticismo cuando hay un estilo propio que lo unifica. En este sentido creo que los géneros musicales pueden ser útiles si nos hallamos ante la presencia de un auténtico creador; las tres geniales danzas de la “Historia del soldado“ de Stravinsky derivadas de la denominada música ligera así lo atestiguan.

Tal como mencioné en el discurso de ingreso en la “Real Acadèmia de les Belles Arts de Sant Jordi”, afirmo una vez más que, ignorando el futuro, creo en el presente y tan sólo aspiro a que mis obras sean un vivo testimonio del momento en que fueron escritas. Pensar en el posterior juicio de la historia puede ser tentador, pero tal preocupación es también susceptible de provocar una distorsión en la libertad creativa. Esta libertad, que no debe estar condicionada por nada ni por nadie, ha consolidado en mí la idea de que la investigación constante es vital, porque en materia de arte ni siquiera debe plagiarse a sí mismo. Siguiendo este criterio, a cada nueva producción nos encontraremos ante un desierto donde todo debe ser inventado de nuevo, lo cual implica avanzar siempre hacia adelante con todo el riesgo que ello supone.

Finalmente, cuando han preguntado de dónde vengo ya a dónde voy, la respuesta ha sido: Voy a encontrarme, buscando cada vez más de mis raíces de autóctono recalcitrante, con la humildad de origen ligada indisolublemente a la realidad de cada momento.

 Joan Guinjoan